¡Amas los libros!



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Libros, libros, libros y más libros…  ¿Les suena familiar?   Si es así entonces nos  entenderemos muy bien.   Algunas personas amamos leer y nos hace feliz el sólo hecho de tener el libro que nos gusta en las manos.  Es un deleite solo ver su portada, tocarlo y leerlo ni se diga..., nos transporta, nos enseña, nos hace reflexionar y tantas cosas más.   Otras personas morirían de aburrimiento si les dicen que tienen que leer y está bien, es simplemente cuestión de gustos. 

Creo que este artículo puede ser útil tanto para aquellos que nos gusta leer como para los que no, porque en ambos casos nos sentiremos liberados,  pues aunque  amemos los libros, ese amor puede volverse “Fuera de control” cuando  los tenemos en exceso regados por toda la casa, especialmente si están acumulados dentro del cuarto, ya que tienen el poder de mantenernos despiertos gran parte de la noche y cuando nos venimos a dar cuenta ya son las dos o tres de la madrugada y nosotros seguimos con los ojos abiertos y en unas cuantas horas nos toca empezar el día sin dormir.

Cuando compartimos la  habitación el asunto se vuelve más serio si ella o él no comparte nuestro interés por los libros, quizá esté necesitando el espacio y verse rodeado por ellos puede resultarle sofocante.  Recordemos que si no  tratamos los libros adecuadamente absorben humedad y acumulan polvo causando alergias.  Ni qué decir, cuando leemos en voz alta, tenemos la luz encendida hasta altas horas de la noche, tomando notas, moviendo libros de aquí para  allá, rompiendo papeles, etc.  No solo nos desvelamos nosotros, sino que no dejamos descansar a la persona que duerme en la misma habitación.

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Seamos francos, los libros en exceso no se pueden apreciar, llega un momento que ya ni los miramos; les aseguro que los disfrutaremos mucho más cuando los organicemos y demos el buen trato y el espacio que merecen. 

Para recuperar el control sobre nuestros queridos libros y volver a apreciarlos y disfrutarlos tomemos todo el tiempo que sea necesario para revisarlos uno por uno y clasificarlos.  En un lado los que realmente nos gustan, en el otro lado  los que no o están tan maltratados que ya no tienen salvación.

El siguiente paso es concentrarnos en los libros que no nos gustan, es tiempo de  “Dejarlos ir” es decir regalarlos o venderlos a precios módicos,  para que se nos haga más fácil, pensemos que estamos ayudando a otras personas que posiblemente sin nuestro apoyo no tendrían acceso a ellos. Claro los que no están demasiado maltratados son para botar. 

Ya que nos quedamos solamente con los libros que realmente nos interesan, los clasificamos de nuevo, los que están en buenas condiciones en un lado y en el otro  los que necesitan reparación.  Ahora enfoquémonos  en los segundos y reparémoslos.  Una vez que hayamos terminado será mucho más sencillo asignar y acondicionar  el lugar adecuado, suficiente y lindo que nuestros libros  merecen.  La sala de estar podría ser un buen lugar o si nos es posible tener un espacio sólo para biblioteca sería lo ideal, lo que  se adapte mejor a nuestro hogar.  No en la habitación,  allí es mejor tener solamente el que estamos leyendo, ya que ésta es para descansar y los libros pueden mantenernos despiertos más tiempo del conveniente.