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El más bello árbol de navidad

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El árbol de navidad es nuestra  obra de arte, es un trabajo para hacer en esos momentos en que nos sentimos inspirados.   Aunque es posible que  tengamos que hacerlo y deshacerlo más de una vez por lo que cuando  nos empezamos a sentir cansados o aburridos, que es lo mismo, lo mejor es que hagamos un alto y sigamos después cuando todo ese entusiasmo haya regresado;  valdrá  la pena cuando esté terminado y nos sentemos a admirarlo tomando un chocolatito caliente o un ronpopo.  Ni que decir de los cumplidos que recibiremos de nuestra familia y amigos.

Pues bien manos a la obra, el tamaño del árbol es opcional, lo que realmente importa es seguir estos sencillos pasos:

Lo primero es organizar la sala de manera que hagamos espacio para colocar el árbol.  Si es necesario guardemos temporalmente muebles, adornos, cuadros, etc.

Ahora, es tiempo de hacer esa parte del trabajo que seguramente no es la que preferimos…, sacar el árbol de la bodega,  asegurarnos que esté limpio, en buenas condiciones y armarlo.  No nos aflijamos si una que otra rama está dañada, se puede disimular con algún adorno o una de esas ramas que venden por separado.  

Si el árbol está en muy mal estado, ni modo es mejor comprar uno nuevo antes de hacer todo el trabajo de armarlo y entonces darnos cuenta que no tiene arreglo.   Si es tiempo de despedirse del viejo árbol, podemos regalarlo o venderlo a precio módico dependiendo de las condiciones en que se encuentre.  Incluso si lo mejor es botarlo, lo mejor es empacarlo bien de manera que si alguien lo encuentra pueda usarlo.  ¡Nunca se sabe!


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Una vez que el árbol está armado y colocado en ese espacio que hicimos para él en la sala u otro lugar de la casa, es tiempo de elegir un tema: Santas, ángeles, dulces, etc.

La elección de los colores es importante, son tres.  El color principal es el de las ramas del árbol.  El color secundario está presente en menor cantidad y es el de la luces.  El tercer color, el de los adornos, está presente en menor cantidad aún ya que es el punto focal, es decir el que llama la atención.

Lo mejor es elegir un solo estilo para los adornos navideños.  Hay estilos relajados e infantiles  otros son sofisticados y clásicos, lo más conveniente es no mezclarlos.

Sigamos con las luces, antes de colocarlas probémoslas no sea que ya puestas nos llevemos una sorpresita ¡No funcionan!  También es importante asegurarse que el cable llega hasta el toma corriente o si necesitaremos comprar una extensión.



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Es tiempo de colocar la cinta, ondulada para que luzca bien, no tan poca que quede apretada,  ni tanta que tape todo.

Llegó el momento de colocar los adornos; como broche de oro se coloca la estrella, el ángel o el adorno de nuestra preferencia en la punta del árbol.

Es importante que los niños participen haciendo el árbol de navidad, darles pequeñas tareas que los mantengan ocupados, procurando que sea algo divertido.  Ellos lo apreciarán y disfrutarán mucho; lo más importante, es que ese momento se convertirá en un bello recuerdo que permanecerá en su memoria aún cuando sean adultos y hagan el árbol de navidad  con sus propios hijos.

Un consejo final, un poco de música navideña para crear el ambiente perfecto siempre es bueno. 


¡Ahora a disfrutar la navidad!

Por: Ondy